La caleña que llegó a Australia con una misión social

Por Brigitte Trujillo

Esta es la historia de Marcela Aponte, la community support worker de Study Up, una trabajadora social colombiana de 34 años que hace cinco llegó a Melbourne, Australia. Marcela es de Cali, una ciudad ubicada al sur occidente de Colombia.

En Colombia, Marcela trabajaba en Bogotá en un proyecto de orden nacional con la Presidencia de la República de ese país y coordinaba la zona oriente en el sector social. Estaba muy feliz, le encantaba su trabajo y sobre todo ejercer lo que siempre ha sido su pasión.

Marcela tenía una sobrina que vivía en Melbourne, y siempre que hablaban, ella la animaba para que viajara a Australia. Por su parte, una de sus colegas, quien vivía en Brisbane, con frecuencia también le daba muy buenas referencias del país oceánico. Con el tiempo, Marcela se convenció, y aunque fue difícil, tomó la decisión de irse.

“Pasé la carta de retiro y mi jefe me dijo que me recibía la renuncia una vez me aprobaran la visa”, afirma. Luego de unas semanas, Marcela recibió su visa aprobada, trabajó hasta una semana antes de viajar y llegó a Melbourne en abril del 2014 junto con su esposo en ese entonces.

Marcela cuenta que al llegar fue muy duro, era época de otoño y vivía muy lejos de la ciudad. “La casa donde vivía era muy fría y las personas con las que compartía también”, dice. Asimismo, Marcela afirma que no sabía inglés y aún no entiende cómo logró conseguir su primer trabajo, el cual fue como cleaner. “La verdad era muy frustrante para mí no hablar ni poder entender el inglés, definitivamente era una limitante para todo. Entonces el primer mes fue muy difícil, yo me quería devolver, lloré mucho. Sin embargo, con el tiempo me adapté, me ayudó mucho compartir con mis compañeros del colegio y por supuesto con mi sobrina”, puntualiza.

Tiempo después, la caleña consiguió un trabajo como niñera. “Empecé cuidando a una bebé como de unos 15 días. Eso me sirvió mucho para practicar mi inglés, me estabilizó más económicamente y además de eso me permitió ver que podía hacer otras cosas. De hecho, mientras cuidaba a la niña, también me concentraba en el desarrollo de su personalidad, su crianza, su alimentación, sus rutinas, etc., y todos esos conocimientos los compartía con la mamá de la niña, así, con mi inglés que a penas se entendía pero que al final iba mejorando cada vez más”, relata Marcela.

A la par, Marcela también estudiaba inglés en un colegio. Sin embargo, allí no le fue muy bien, no sentía que estuviera aprendiendo y decidió reclamar por eso. Entonces radicó varias quejas formales en el instituto pero al ver que no le prestaban atención, acudió al Study Melbourne Student Centre, un lugar que orienta y asesora a los estudiantes internacionales tanto en asuntos académicos como laborales y de vivienda. Allí, Marcela expuso su caso y un case worker la ayudó a poner una queja formal ante el Ombudsman (defensor del pueblo).

Luego, el Ombudsman se comunicó con el colegio, y finalmente Marcela logró llegar a un acuerdo con ellos. “Ese episodio me dio mucha valentía porque me hizo comprobar que también tengo derechos y los puedo reclamar”, expresa.

Posteriormente, Marcela siguió estudiando inglés, cambió de trabajo y logró conseguir un rol como marketing officer en un colegio, lugar donde conoció a Sandra Suazo, CEO de Study Up. En ese entonces, Sandra la invitó a que se uniera a su equipo y en el 2016 empezó a trabajar con la agencia.

Marcela acompaña a cada uno de los estudiantes de Study Up una vez su visa es aprobada. Primero contacta al estudiante a través de una videollamada, este le hace preguntas y luego Marcela empieza a orientarlo desde su experiencia. También, le recomienda varias opciones en términos de acomodación y de transporte del aeropuerto a la casa.

Luego, Marcela se reúne con el estudiante en la oficina de Melbourne, tienen una charla, le entrega un kit, lo guía sobre cómo funciona el transporte y le pasa información de centros de salud, en caso de que lo necesite. También lo apoya con la emisión de los papeles que requiera para trabajar, lo asesora con la hoja de vida y búsqueda de trabajo, le ayuda a abrir la cuenta de banco, y le comparte opciones de entretenimiento y espacios para que practique su inglés.

“Me gusta mucho este trabajo porque puedo tener contacto con la comunidad latina y también pienso que es una forma de devolverle a las personas que asesoro los beneficios que he obtenido al estar en este país. Asimismo, creo en Sandra como empresaria y en su ética”, asegura Marcela.

Al dejar de trabajar en el colegio donde estaba, Marcela también recibió una propuesta laboral con una empresa australiana que trabaja para Suramérica. Con dicha compañía desarrolló y coordinó un proyecto de educación para el Ecuador. Este trabajo fue muy importante para ella debido a que anteriormente había hecho una maestría en educación. Al tiempo, Marcela inició un Diploma en Community Services.

No obstante, el proyecto con la empresa australiana se terminó. Entonces Marcela empezó a mirar en qué podía trabajar y por supuesto estaba buscando algo mejor. “Me acuerdo que estudiaba con unos filipinos en mi curso de community services y me llamaba mucho la atención que siempre estaban bien vestidos, sin ojeras, con carro, etc. (risas), entonces me puse a averiguar en qué trabajaban porque como yo, ellos eran estudiantes internacionales. Luego me enteré que trabajaban en aged care (cuidado de ancianos) y me dijeron que si quería trabajar en eso, primero debía hacer un certificado en aged care”, cuenta.

A Marcela le interesó tanto esa alternativa que decidió cambiar el curso de community services que estaba haciendo por el certificado en aged care. No obstante, esa elección tuvo que descartarla pronto debido a que las normas de educación en Australia no permiten que un estudiante se pase a un nivel inferior. Por lo tanto, Marcela se fue por la opción de hacer ambos estudios al tiempo pero después de buscar en varios colegios, solo en uno logró matricularse.  

Finalmente, iba tres días a la semana a clases de aged care y los demás días a las lecciones de community services. Asimismo, debía hacer los assessments de ambos cursos, una gran responsabilidad en la que estuvo 100% enfocada. Cuando se acercaba el momento de hacer los placements o pasantías por cada curso, en donde debía completar 600 horas en total, se encontró con una conocida que casualmente trabajaba en el sector de aged care. Marcela cuenta que sin pedirlo, esa misma conocida le dijo que iba a recomendarla con su jefe.

Al poco tiempo, y gracias a ese encuentro, Marcela logró conseguir un trabajo en una organización social llamada Jewish Care, un centro dedicado al cuidado de personas de avanzada edad y servicios comunitarios para los judíos. Allí, comenzó trabajando unos días y el resto de días hacía su placement para el curso de community services en un lugar llamado Inclusion Melbourne. Luego, Marcela terminó completando sus horas de práctica de ambos cursos en el centro judío.

Más adelante, Marcela se fue de vacaciones a Europa con su familia y cuando regresó le propusieron seguir trabajando en el centro judío. “Acepté pensando que sería cuidadora pero el día que fui a firmar el contrato supe que mi rol iba a ser como Asistente de Actividades. Eso me sorprendió porque no lo esperaba, no lo podía creer pero ellos me aseguraron que habían recibido comentarios muy positivos acerca de mi trabajo por parte de mi supervisora y además de eso tuvieron en cuenta mi experiencia profesional”, relata Marcela.

Posteriormente, en el centro crearon un nuevo rol y, animada por su jefe, Marcela aplicó a esa posición. Hoy Marcela ascendió como Facilitadora de Actividades y trabaja con dos grupos conformados por adultos mayores sobrevivientes del holocausto.

“Definitivamente, mi labor como trabajadora social en Australia ha sido una experiencia maravillosa. A través de mi empleo y todos los voluntariados que he hecho me he dado cuenta que las personas con las que he trabajado me han dado más a mí que yo a ellos. Muchos de ellos no tienen familia o viven aislados, entonces yo los acompaño, me familiarizo con su cultura, los abrazo, les regalo una sonrisa y me doy a conocer”, agrega Marcela.

Actualmente, Marcela trabaja simultáneamente con Study Up y el centro judío. Igualmente, está estudiando un Advanced Diploma en Community Services. Por otra parte, se separó de su esposo y aunque confiesa que fue un proceso difícil, ha sido resiliente.

Marcela, además, está buscando opciones para quedarse permanentemente en Australia o de lo contrario, planea regresar a Colombia a estudiar una maestría en salud pública. Al fin y al cabo, no deja de sentirse orgullosa por lo lejos que ha llegado a pesar de, como ella misma lo dice, no saber una sola gota de inglés.

“Hoy puedo decir que en Australia tener una amplia experiencia es importante pero si no hablas inglés, no haces nada. Antes no lo veía así y no me importaba si me entendían o no. Sin embargo, hoy sé que debo hablar inglés y me siento orgullosa de mi progreso, y me impresiona por ejemplo cuando hablo con mis clientes por teléfono y me doy cuenta que la gente me entiende y yo les entiendo (risas), eso es maravilloso. Si antes no sabía una gota de inglés y hoy trabajo en la organización social más antigua de Australia, no me quiero imaginar qué habría pasado si hubiera dominado ese idioma, quizá otra sería la historia”, concluye Marcela.

Study Up: ¿Qué es lo que más te ha gustado de Australia?

Marcela: Me ha gustado la posibilidad de que al saber inglés, tengo la oportunidad de conocer más sobre otras culturas y otros países. Todo esto ha valido la pena. Este país me ha dado muchas cosas bellas.

Study Up: Por favor cuéntanos una anécdota que te haya pasado en Australia…

Marcela: Me acuerdo que recién llegada, cuando iba al mercado, escuchaba que los vendedores decían “one dollar, one dollar” y no entendía a qué se referían. Yo me preguntaba, ¿qué es eso de “wandola”?. Entonces como no entendía, siempre pagaba con un billete de $50AUD, era muy chistoso (risas). Luego entendí que estaban rematando el producto y por eso decían “one dollar” (risas).

Study Up: ¿Qué consejo le darías a ese estudiante internacional que acaba de llegar a Australia?

Marcela: Le diría que se enfoque en sus metas, que estudie inglés juicioso, si lo hace, de seguro eso le permitirá llegar muy lejos. También, que no deje que nadie escoja su futuro y que en vez de eso elija muy bien qué va a estudiar una vez culmine su curso de inglés.